Fases de Caracterización
El proceso de caracterización de yacimientos no se limita a una etapa particular del ciclo de vida de un yacimiento; puede estar presente en la etapa de desarrollo, producción como en delineación. Por supuesto, el grado de certidumbre va depender de la calidad y cantidad de los datos disponibles. Es un proceso dinámico que se mueve dependiendo de la información geológica que se va incorporando durante el ciclo de vida del yacimiento.
Entonces, porque la caracterización de yacimientos:
Para tal fin, se requiere del aporte de
conocimientos previos y habilidades de profesionales de diferentes disciplinas,
asociadas a la explotación de hidrocarburos, tales como: geología, geofísica,
petrofísica, geoquímica, ingeniería de yacimientos e ingeniería de producción,
entre otros. Por lo que, el resultado de la caracterización del yacimiento, es
el modelo geológico que mejor represente el comportamiento estático y dinámico
del yacimiento en el marco de los datos, tecnología y recurso humano
calificado. En la Figura 1, se resume la esencia principal del proceso de
caracterización de yacimientos con base en las diferentes fases y múltiples
aplicaciones en el ámbito subsuelo superficie que permite:
- Reducir la incertidumbre
en los planes de explotación.
- Incrementar las Reservas de hidrocarburos
- Maximizar el recobro final de las reservas
- Minimizar la declinación de producción
- Maximizar el Potencial de Producción
- Incrementar el porcentaje de éxito de las campañas de perforación y rehabilitación de pozos.
- Maximizar la creación de valor
Figura 1. Fases de caracterización de yacimientos
La Fase I contempla la etapa principal e
implica la definición de los objetivos, alcances, debilidades, fortalezas e incertidumbre
del estudio mediante la evaluación y diagnóstico de la información del
yacimiento, la naturaleza del área y el nivel de desarrollo alcanzado en la
explotación de los hidrocarburos. Por lo que, se requiere disponer de
información de estudios previos, datos sísmicos, de núcleos, registros de
pozos, datos de perforación, análisis de muestras PVT e historia de producción,
inyección y presión de yacimiento etcétera. Así como programas geoecnológicos.
En esta etapa se delinean las directrices que
van a soportar el modelo de negocios. Es decir, si el Plan de Explotación se
soporta con el modelo estático mediante mapas isópacos, isopropiedades,
estructural, análisis de ingeniería convencional y balance de materiales o con el
modelo de simulación numérica de yacimientos con base en el modelo dinámico y
geoestadístico. Esta fase de trabajo es de suma importancia, puesto que
especifica la naturaleza del estudio de yacimientos, identifica oportunidades
de producción temprana e inclusive factibilidades de negocio, necesidades adicionales
de información y grado de certidumbre de los datos.
El producto final de la Fase I, es el modelo
de datos sustentado en un proceso de certificación del dato y matriz de
certidumbre. La matriz de certidumbre
aplica a los datos sísmico, estratigráfico, sedimentológico, petrofísico,
geomecánico, geoquímico y dinámicos. Esta matriz considera datos básicos del
yacimiento, parámetros de criterio de experto relacionados con el número de
pozos/km2 (1), sísmica 2D, 3D/100 km2 (100 y 200), número
de pozos con registros sísmico (checkshop, VSP y sónico)/100 km2
(3). Los criterios de experto para datos de ingeniería y simulación están
relacionados al número (Nº) de pruebas PVT/yacimiento (3), permeabilidad
relativa y presión capilar/yacimiento (1), Nº de presión de fondo fluyente/pozo
(3), porcentaje (%) de pozos con pruebas especiales de presión y registros de
saturación (5) y % de reservas recuperables/medición de presión (5). Al final
se pondera cuantitativa y cualitativamente
dependiendo de los pesos, cantidad y calidad del dato.
Otras matrices de certidumbre de modelo de
datos pueden ser de tipo estratigráfico, sedimentológico, petrofísico y
geoquímico que consideran criterios como: número de pozos/km2 (1),
número de núcleos/30 km2 (9), % pozos con muestra de canal y pared
(10), % pozos con muestra de agua de formación (10), % pozos con análisis
geomecánico (10), número de pozos a muestrear/30 km2 (5), % de
análisis de relaciones isotópicas c/muestra
(10). Estos criterios, parámetros y pesos dependen de la óptica de cada
experto o especialista, por lo tanto, son referencias que se ajustan
dependiendo de la naturaleza y particularidad de cada yacimiento. Por supuesto, las matrices de certidumbre, dan una
panorámica resumida de una serie de procesos relacionados con la revisión, análisis
y validación de los datos, sin embargo, no es
suficiente para develar el amplio espectro de incertidumbre que se puede
interpretar de los datos.
Para tener una idea de la importancia de la Fase
I, como ejemplo se puede hacer mención a los siguientes casos:
Los yacimientos de hidrocarburo Costa Afuera tienen
una característica particular, la cual está
representada por el predominio de
trampas mixtas (estructurales y estratigráficas) y en estos casos no es
suficiente la caracterización estructural. Al revisar la información sísmica,
ya se puede vislumbrar hacia donde se debe orientar los esfuerzos en la Fase
II, considerando posiblemente caracterización sísmica con atributos
convencionales y especiales mediante un estudio de factibilidad técnica que permita
delinear las trampas y condicionar la simulación de propiedades petrofísicas y
litológicas en el modelo geoestadístico. Pero también es cierto que en algunas
ocasiones la información sísmica y datos de pozo no está en condiciones como
para realizar atributos especiales, tales como: impedancia relativa, probabilidad
de arena con petróleo o gas, siendo la alternativa de plan de trabajo, los
atributos sísmicos convencionales tipo amplitud RMS o impedancia acústica.
Una situación un poco más extrema, se puede
dar cuando se plantea considerar la caracterización sísmica para realizar
estudios de conectividad lateral en unidades estratigráficas con espesor menor
de 50 pies, aún cuando la resolución sísmica vertical es de 70-100 pies. Este ejemplo corresponde a
las unidades estratigráficas CUB EM y CUB EI del campo Mejillones, CUB E
Superior y CUB E inferior del campo Dragón, ambos campos Costa Afuera del
oriente de Venezuela.
Otro caso, se relaciona con la construcción de
un modelo petrofísico de alta resolución o modelo roca-fluidos, ambos basado en
tipos de roca, creando expectativas de baja incertidumbre, cuando la realidad
es que no se dispone de análisis de tamaño de garganta de poro, porosidad y
permeabilidad en muestras de núcleos. Para
estos modelos solo queda una alta incertidumbre porque estarían soportados únicamente con registros de pozo y
correlaciones matemáticas. Lo que
implica un importante impacto en la estimación del volumen de hidrocarburo y
perfiles de producción.
Usted puede imaginar y mencionar muchos otros
casos o situaciones, pero la verdad es que en este tópico, lo que se quiere dar a entender, es que todas
estas dudas o interrogantes, deben ser respondidas en la Fase I, en una
tormenta de ideas de los equipos multidiscipliarios, asegurando el plan de trabajo acorde con los
datos disponibles y por consiguiente, asignar el recurso humano, programas
geotecnológicos, espacio físico y asesoría técnica especializada.
La Fase II contempla la representación gráfica
de los parámetros de ubicación, distribución, forma y variaciones internas de
los elementos litológicos y fluidos en condiciones originales que conforman el
área de estudio, basado en el procesamiento de la información geológica y de
yacimiento en 1D y 2D, que se traduce en el
modelo estático y finalmente la integración en el modelo estocástico 3D y parte del modelo
dinámico. En este punto de trabajo es de suma importancia la disponibilidad de
información sísmica 3D y 4D (si aplica), atributos sísmicos convencional y
especial (si aplica), así como disponibilidad de plataformas geotecnológicas,
capacidad de cómputo y nuevas tendencias de análisis estadístico con lógica
difusa y redes neuronales.
La Fase III se asocia básicamente al modelo dinámico y simulación numérica de yacimientos; y es la etapa en donde se realiza el análisis convencional del yacimiento, en el cual se describe el movimiento de los fluidos partiendo del modelo estático e integrando el análisis de datos dinámicos (historia de producción, presión e inyección), datos de muestras PVT, composición de los fluidos, permeabilidades relativas, presión capilar para definir: mecanismos de producción, validación de los volúmenes de hidrocarburo, eficiencia de extracción y reservas totales.
Finalmente, la Fase IV
asociada a
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